miércoles, 21 de noviembre de 2018

El oficio de librero

En plena temporada pre-navideña, con fechas señaladas y exportadas que son la apoteosis del "compra de todo porque hay descuentos no porque realmente lo necesites" está bien pararse a reflexionar sobre el sentido de nuestro consumo y dónde lo realizamos. En el mundo del libro nos encontramos permanentemente en la encrucijada, entre el libro en papel y el digital, entre la masiva edición y distribución en una sociedad con limitado poder adquisitivo, o en la venta de nuestros libros en grandes superficies, pequeños comercios o el todopoderoso comercio online. Sin embargo, el hecho es que el libro sigue en plena forma, que se edita y se vende y que pese a todas las predicciones seguimos vivos y coleando.


En toda esta tesitura nos han interesado especialmente un par de publicaciones. La primera, esta entrevista a Eva Cosculluela, vicepresidenta de CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), con ocasión de la celebración del Día de las Librerias (16 de noviembre) que rompe unos cuantos mitos en torno a la pervivencia del papel y constata el estancamiento del libro electrónico. También señala, obviamente, el necesario papel del librero especializado para enfrentarse al maremágnum de títulos que se publican cada año (hasta 80.000).

En la inmensidad digital ya sabemos (y hablamos de ello en anteriores publicaciones de nuestro blog) no hay quién de entrada guíe nuestras lecturas y vamos cada vez más a la venta parcelada de libros online. El consumidor tiene poder y lo ejerce con su compra y con su discriminación en la oferta. El gran Alberto Manguel habla muy acertadamente aquí de diversas batallas legales y cuestionamientos a los que se enfrenta el gigante Amazon (autodenominado en sus inicios como "la librería más grande del mundo") a la hora de ofrecer un buen servicio para clientes exigentes, para verdaderos lectores informados.

Cuando se trata de comprar la última novedad quizá no se note tanto pero si se trata de encontrar un título muy seleccionado, una edición de hace unos años, o de encontrar algo sin saber exactamente el qué, ahí los algoritmos no tienen nivel para competir con el librero especializado. Como bien escribe: Los libros transmiten nuestra memoria colectiva del mundo, sirven para dar a sus lectores palabras para nombrar su propia experiencia y, en el mejor de los casos, iluminarlos y consolarlos. Quien no toma esto en cuenta no debería ocuparse de libros. Nosotros apostamos por aquellos que conocen su oficio y se dedican a ello con atención.

No hay comentarios:

Publicar un comentario